Información y manipulación: ¿es fiable Internet?
Tras siglos de revolución cultural, la Humanidad ha dado un paso de gigante en la universalización de la información. SÃ, hablamos de Internet. Hoy en dÃa todo está en la red al alcance de todo el mundo. Pero, ¿es esto cierto? La manipulación informativa ha ido creciendo paralelamente a la expansión y alcance de los medios. Si la verdad llega a todo el mundo mucho más rápido que antes, es bien cierto que también la mentira, la burda falacia, con intención controladora o simplemente como demostración de poder, también lo está haciendo. Veamos como ejemplo un vÃdeo aparecido últimamente en Internet, en la conocida plataforma Youtube:
Para el caso que nos ocupa es indiferente que estas imágenes sean o no reales. De hecho, esta misma incertidumbre es la base de esta exposición. No analizaremos, pues, en este momento la veracidad de las mismas, aunque, desde luego, deseamos que sean un simple fraude. El problema surge cuando, por un lado, existe la posibilidad de publicitar de esta manera un crimen, sin cortapisa alguna, y cuando, por otra, encontramos a una población aparentemente desprovista de armas contra unos medios de comunicación cada vez más ávidos de sensacionalismos que ni criban ni comprueban las fuentes dando por ciertas, y transmitiendo por tanto como ciertas a la población, historias con apariencia de noticia subidas sin más a Internet.
Viendo lo visto, llegamos a quid de este tema: una de las obligaciones que conlleva la libertad de expresión y prensa es la de comprobar las fuentes antes de dar por válida una noticia. ¿Es acaso una plataforma como Youtube, en la que cualquier persona puede subir su videocreación, una fuente fidedigna? La posibilidad de emplear estas plataformas como escaparate de las propias acciones delictivas deberÃa proporcionarnos otro argumento sobre el que discutir. Y el hecho de que algunos medios de información se lancen sobre este tipo de imágenes, publicitándolas más allá de los lÃmites de la red, también deberÃa ser objeto de análisis, pero esta vez desde los propios comunicantes, en un ejercicio de responsabilidad que parecen muy lejos de realizar.






































